La
mayoría de países latinoamericano se consideran religiosos; se le otorga un
gran peso a lo que se predica y se utiliza como un tipo de “guía” para
diferenciar el bien del mal, sin importar que muchas veces estas doctrinas no
se pueden aplicar a la realidad social o a la política.
Se
vuelve más sencillo postularse para un cargo político y convencer al pueblo si
se afirma ser un devoto religioso; este es un método de manipulación con una
finalidad que los ciudadanos se sientan identificados y seguros. Esto facilita
el posible gane electoral.
El
problema de esto, como se mencionaba anteriormente es que muchas de las
doctrinas en las que los políticos se apoyan para convencer al pueblo, no
tienen un sentido lógico aplicable a la política, y como consecuencia el
gobierno no tiene bases solidad para gobernar correctamente, y además, se dan
problemas de odio, fanáticos religiosos que no respetan ciertas creencias o
forma de vida del resto de la población, y viceversa, se vuelve un tipo de polaridad para tratar de obligar a cambiar el
pensamiento. Aun así, el uso de la religión es una estrategia casi infalible de
manipulación de masas, que tiene una oposición minoritaria.
El
problema de incluir la religión en la política es que muchos de los votantes lo
hacen por devoción, no votan por el plan de gobierno, las propuestas, los
objetivos o los posibles integrantes de ese gobierno; sino, votan por creer que
es lo correcto, o porque utilizan frases, citas bíblicas o religiosas simples
en las que los creyentes se sienten identificados, sin embargo, no tienen idea de cómo se guiara y gobernara
en el futuro próximo y se refugian en esas frases que se utilizaron para ganar
los votos.
Existen
muchos escenarios de como un gobierno sea religioso o no puede administrar un
país, no se puede predecir si funcionará, mejorará cosas o las empeorará; lo
que ha sido bastante evidente es que la mayor parte de las situaciones los
países con gobernantes populistas terminan con crisis sociales o económicas; lo
que causa un descontento nacional, aun así, este tipo de gobierno usualmente se
alargan por una gran cantidad de años, volviéndose polémico e insinuando
fraudes electorales.
Lo
curioso es que esto se ha propagado por varios países, desde los años sesenta,
primero con el catolicismo y luego con el evangelismo; se ha demostrado que no
es una buena combinación para gobernar, que tiene más contras que pros, sin
embargo, cada vez se popularizan y
aparecen más y más seguidores de estas ideologías.
La pregunta es si se sabe que este no es la forma de gobernar ideal, ¿Por qué va
en continuo aumento y apoyo en vez de perder poco a poco popularidad? Ahí es
cuando las entidades eclesiásticas entran en juego se ponen de objetivo lograr fortalecer
al partido y usan la fe como forma de manipulación, se les garantiza salvación eterna
si votan por el “elegido por Dios”.
Por
otra parte se ha visto, a pesar de ser ilegal, que muchos de estos partidos
convencen personas porque les ofrecen alimento, vivienda, algún tipo de trabajo,
entre otras cosas. Esta táctica no está permitida, sin embargo, la forma de hacerla
es mediante terceros o una iglesia designada a entregar víveres a personas que
aseguren el voto al candidato que les conviene. Esta usanza funciona y no solo
a los devotos, sino que también las personas de escasos recursos se ven atraídas
por un candidato que aun antes de ser electo les brinda alimento, vestido etc.
gratuitamente, y piensan que en un posible gobierno lo continuarían, pero casi
nunca es el caso.
Otro
discurso destacable es el del odio, lamentablemente, el rechazo, la descremación,
y la antipatía logran votos. Fomentar una diferenciación entre personas
religiosas y no es fundamental, además de buscar otras que no respeten las
creencias o decisiones de vida, por ejemplo, posición social, preferencia
sexual, posiciones éticas entre otros. La religión tiene pautas de como la vida
de cada persona debe de ser, reglas para el hombre, reglas para la mujer y
reglas para los niños; los que se atrevan a pensar diferente, preferir otra
cosa o rechazar doctrinas, se debe de rechazar. Entonces se forma un enorme
grupo de personas que fomentan el odio y aseguran que una política religiosa hará
algo para cambiar o “encaminar” a los que piensan fuera del canasto o el manual
de vida religioso.
El
pronóstico para los países gobernados por religiosos no es bueno, actualmente
hay una gran polémica con países como Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Se observa
una división de clases sociales enorme con una minoría de clase muy alta y una
gran mayoría de habitantes en pobreza. A esto se le debe de agregar la escases
de muchos recursos, en el área de salud, de seguridad ciudadana, alimentación y
un comercio internacional deficiente o nulo que aumenta la inflación a niveles
extraordinarios.
La
relación y la cierta admiración que Latinoamérica tiene hacia Estados Unidos ha
hecho que se le tenga temor o rechazo a partidos de “izquierda”, por eso es que
el discurso populista se estancó en su posición original y poco a poco se convirtió
en un tipo de partido para conservadores religiosos, con su posición anterior
los votos eran difíciles de conseguir y en las votaciones eran minorías; la
estrategia de usar la religión garantiza una mayoría de votos, y si hay una elección,
les permite modificar su populismo e integrar elementos capitalistas o de “derecha”
a su administración porque muchos votantes no lo hicieron por sus ideal
sociales.
Podemos
concluir que el populismo por sí solo no tenía el auge que se pretendía, y por
lo tanto se contempló utilizar un discurso religioso que terminaría con un
apoyo enorme no solo del pueblo sino de grandes instituciones religiosas. Esto claramente
funciono y contagio a otros países, gobernantes y candidatos a utilizar esta
estrategia de manipulación de masas con el fin de ganar la elección. Recapitulando,
el pueblo se ve identificado con una causa religiosa, un pueblo altamente
manipulable con regalías o con pensamientos o discursos de “salvación eterna” o
de odio y rechazo hacia los que no se decidan unir a esta corriente.
La
pregunta que la mayor parte de las personas que están afuera de estos gobiernos
y logran observar lo que va sucediendo es ¿cuándo se darán cuenta que no es una
forma de gobernar correcta, y cuando harán un cambio? Es difícil pronosticar o
por lo menos especular cuando habrá un cambio para llegar a un beneficio de la nación,
desafortunadamente los países involucrados se deterioran rápido, la calidad de
vida empeora y a pesar de querer un cambio
no hay una transparencia en las votaciones causando gobiernos largos
casi dictatoriales que no permiten una restructuración del país para que este vuelva
a progresar y la sociedad retorne a estar equilibrada o por lo menos sin tantas
carencias, necesidades e inconformidades.
Referencias
bibliografías:
Giorgi,
J. (1 febrero 2018). El populismo
religioso se inserta en la política de América Latina. Recuperado de: https://www.elobservador.com.uy/el-populismo-religioso-se-inserta-la-politica-america-latina-n1166023
Oppenheimer,
A (16 diciembre 2006, actualizado 11 noviembre 2016) Populismo religioso en América latina. Recuperado de: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20061216/populismo-religioso-en-america-latina-5409594
Parrilla,
J (np) Populismo e iglesia. Recuperado
de: http://www.elcomercio.com/opinion/populismo-iglesia-julioparrilla.html
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